Vinculación de dos mundos. Nuevos caminos editoriales.

¿Quién es Francisco Tario? Alberto Chimal te lo dice. Vía Milenio

Portero de futbol profesional, copropietario de una sala cinematográfica y apasionado del piano, la vida de Tario, reconocido como uno de los cuentistas más audaces y lúcidos en la historia de las letras mexicanas, transcurrió entre la escritura y el olvido.

La figura de Francisco Tario (1911-1977) como escritor no estaba en el total olvido, porque su obra tuvo cierto reconocimiento por parte de autores como Octavio Paz o José Luis Martínez, pero sin duda su propia decisión de mantenerse alejado de las luces de las letras mexicanas produjo un desconocimiento de sus escritos a nivel general, lo cual poco a poco se ha superado, en gran parte gracias a esfuerzos como los del escritor y periodista Alejandro Toledo.

Portero en un equipo de futbol profesional durante seis años, copropietario de una sala cinematográfica, apasionado del piano, Tario vivió una época de enclaustramiento casi al final de su vida, tras la muerte de su esposa —se autoexilio en España, donde falleció—, si bien en la actualidad se le reconoce como uno de los cuentistas más audaces y lúcidos en la historia de las letras mexicanas.

De acuerdo con Alejandro Toledo, su recuperación comienza a notarse en el ámbito editorial, con la reciente publicación de Aquí abajo. En próximos días aparecerá Equinoccio e, incluso, la editorial española Atalanta publicará en marzo de 2012 una antología amplia de sus cuentos, bajo el título de La noche.

“Quien me conectó con la obra de Tario fue Humberto Rivas, que llevaba un taller de creación literaria en la ENEP Acatlán. Él me guió a la última librería Robredo, que estaba en la avenida Reforma, en donde se vendían las primeras ediciones de los libros de Tario. No eran caros, porque entonces (comienzos de los ochenta) Tario interesaba a muy pocos.”

Tras ese primer encuentro, Alejandro Toledo, al lado de Daniel González Dueñas, buscó a quienes lo habían conocido, como Esther Seligson, Rosenda Monteros, el pintor Antonio Peláez, con lo que descubrió que la historia real de Francisco Tario era tan increíble como su leyenda.

“Destacaría su independencia. Venía no de una familia acomodada, sino de abarroteros, y tenía la holgura económica para hacer lo que quisiera; no necesitó, como otros autores, de trabajos en la burocracia cultural ni ejerció el periodismo. Escribía con gran libertad y pudo evitar las corrientes mayoritarias de la narrativa mexicana e inventarse sus propios caminos.”

Un marginal en su tiempo

Las obras que comienzan a aparecer de Francisco Tario poco a poco lo sacan de la etiqueta de figura marginal en que fue colocado desde la historia oficial, aun cuando se le ubicaba cerca de Julio Torri, Efrén Hernández o Juan José Arreola, incluso “quien lo siguió bien fue José Luis Martínez, que lo describió como un francotirador de las letras”.

“El eje de su escritura es el cuento fantástico, Tario ha escrito las mejores piezas de ese género en la literatura hispanoamericana, como La noche de Margaret Rose o Entre tus dedos helados. También indagó en otras zonas, como el relato de tono existencialista, la escritura fragmentaria, el prosemario o el teatro…”

Si bien se le definido como un autor fantástico, de culto, para Alejandro Toledo resulta fundamental ir más allá de las etiquetas, aun cuando ese modo casi secreto de su obra le ha permitido mantener su vigencia: es casi un fantasma, el más extraño fantasma de la literatura mexicana.

“Está lejos de las modas y los modos usuales de la narrativa mexicana; y sus escritos circulan por sí solos, sin que se haga un trabajo sostenido de relaciones públicas, que es como circulan ahora la mayoría de los autores. La obra de Tario avanza sin estas muletas.”

La trayectoria de Francisco Tario (1911-1917) será reconocida durante una charla entre Alberto Chimal, Geney Beltrán y Alejandro Toledo, mañana a las 12:00 horas, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

Celebran su centenario

••• Con motivo del centenario del nacimiento de Francisco Tario se trabaja en una edición gratuita con textos que escribió para sus hijos, en donde viene el poema “Una roca frente al mar” y los relatos “Dos guantes negros” y “Jacinto Merengue”, cuenta Alejandro Toledo, quien en la actualidad revisa sus archivos, donde ha aparecido material que no se conocía.

“Cuando Lectorum editó los Cuentos completos no se hizo la investigación debida, y ahora se tienen, por ejemplo, dos cuentos publicados en los años cincuenta en México en La Cultura, el suplemento de Novedades(‘Septiembre’ y ‘Jud, el mediocre’), y cosas inéditas que están sujetas a revisión. Entre los inéditos que han aparecido este año hay, hasta ahora, los siguientes: ‘Dos guantes negros’, ‘La desconocida del mar’ y ‘Diario de un guardameta’.”

Desde su perspectiva, el mejor termómetro para medir la vigencia de Francisco Tario son las librerías de viejo, en donde sus obras son “un pez difícil de picar: libro de Tario que llega a una librería de viejo, libro que circula con rapidez. Y son los jóvenes, sobre todo, los que buscan sus libros”.

 

 

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