Vinculación de dos mundos. Nuevos caminos editoriales.

Bernardo Santos

“El mismo diferente amor”
Bernardo Santos Ramos

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Vinuesa (Soria) 1962
Poeta tardío, pues publicó su primer libro con 38 años, su obra se podría encuadrar en la poesía española de la conciencia. En especial sus libros “Terraza al infinito” (Padilla 2000) y “Con el paso cambiado” (Padilla 2006) expresan la crítica social y la mirada analítica introspectiva sin desdeñar un toque de humor y el gusto por las referencias metapoéticas. Se ha dicho de él que aúna la sensibilidad castellana y andaluza en una misma voz como se puede ver en su muy personal libro “Vinuesa, Zahara y otros lugares” (Soria Edita 2011). Otras publicaciones son “Amor desobediente” (Padilla 2002) y contribuciones en revistas como Viento Sur, Youkali, La hamaca de lona, Culturamas y antologías como Cierzo Soriano y Voces del Extremo.

I.

Esta oración resta, palabra por palabra, lo que otros

intentan sumar en nosotros cuando nos imaginan

felices; resta de entre tus dientes la saliva y los

labios, de entre mis labios los dientes y la saliva,

el poco azúcar que dejas inerme en las bolsitas

de papel y con el que después juegas, retuerces y

machacas, mientras el café se enfría y te sabe tan

mal cuando el envoltorio se rompe y se desparrama dulce y el café aún se enfría más y te lo has

de tomar amargo.

II.

Llegas, escurridizo como un glande untado,

mientras me adiestro en el mecenazgo de airear las

sábanas en el balcón. Al instante siento tu mano en

mi pescuezo y me dejo deshacer sin haber podido

limpiar bajo la cama, sin haber podido inflar las

revelaciones sin haber podido colocar una colcha

a contratiempo. No dejo que me muerdas, apenas

me empujas y caigo de frente, me aplasto sobre

el colchón desnudo. Tu mano aún tarda entre mis

piernas abiertas. Deseo que nunca más te afeites.

III.

Esta oración azulada, hecha de un 40% de algodón

y de un porcentaje indeterminado de fibra sintética,

epidermis del despertar, se dobla con gran comodidad de gestos, una vez encontrado el par correspondiente -salvo el solitario, inútil y acechado

por los pájaros-, y se guarda en el cajón de los

calcetines, con descuido, en un hueco cualquiera.

Y con el tiempo se va construyendo lo imprevisto:

un dedo meñique vergonzoso que asomará  por el

hueco deshilado del amén.

 

“El mismo amor, sí, que los amantes creen siempre diferente en ellos.

De esto nos habla Bernardo en este libro. Porque desde que le conozco, y así lo escribí ya un día, él siempre escribe de amor aunque lo disfrace entre probetas.

Pero esta vez el poeta da un paso arriesgado y elige una estructura por todos conocida, esos 20 poemas de amor de un Neruda universal. Y en ellos nos habla de deseo, de sexo, de frustración, de sueños, algo que todos podemos reconocer en nuestras vidas cuando caminamos por los peldaños de la búsqueda del ser amado. La búsqueda de ese amor que ni siquiera acabará con la muerte. Hacer de cada poema, la única historia de amor sobre la tierra.¨”

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