Vinculación de dos mundos. Nuevos caminos editoriales.

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Nueva reseña sobre ‘Forward Kioto’, #Juan Villoro.

“Forward Kioto”. Juan Villoro

StafMagazin Texto: Francisco Daniel Medina / Fotos: Archivo Editorial Ultramarina
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Me gustaría comenzar esta reseña invitando a aquellos que no conozcan a Juan Villoro a buscar algo de su biografía por la red. Tristemente, este espacio no me permite ahondar en detalles al respecto. Los que le conocéis sabéis sobradamente que no estamos ante un esritor cualquiera. Entre otras cosas, Villoro acostumbraba a polemizar con Bolaño acerca de la escritura y otras cuestiones llamémosles mundanas. Otro aspecto a destacar de este libro es que no resulta fácil encasillarlo dentro de un género concreto. Ahí va una esquemática y a todas luces injusta sinopsis: un individuo vive en Kioto y recibe correos electrónicos de su antiguo socio ya fallecido. Dicho esto, se me antoja sentenciar que estamos ante uno de esos ensayos que, para huir del sopor academicista del que a veces adolecen este tipo de textos, se vale del ropaje de la ficción para hacer la obra más atractiva. Y al final uno no acierta a concretar si nos encontramos ante una historia acerca de la amistad o ante un ensayo acerca del misterio y el poder de las imágenes. Pero, claro, esto no lo puede hacer con igual fortuna cualquiera que se atreva sino alguien como Juan Villoro que se mueve como pez en el agua dentro de la república de las letras. Básicamente, la tesis que defendería este supuesto ensayo es la de que la imagen que encierra una fotografía es indescifrable. Esta idea podría extrapolarse a todo lo que nos rodeda de manera que siempre que contemplamos el mundo lo hacemos sin la certeza de ser capaces de aprehenderlo. Siempre hay algo que se nos escapa: algo que se nos escurre lo mismo que cuando tratamos de coger a un pez con las manos.

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Forward Kioto1

*Esta entrada ha sido publicada originariamente en StafMagazin (http://stafmagazine.com/)

http://stafmagazine.com/collection/forward-kioto-juan-villoro/


Manuel Moya, Carmen Ciria y Juan Cobos Wilkins, en Letras Capitales #sevillahoy #culturasev

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La programación se inicia en la Biblioteca Provincial de Huelva con Pive Amador, que presentará ‘El libro de la Copla’
La Consejería de Educación, Cultura y Deporte, a través de Centro Andaluz de las Letras (CAL), prosigue durante los meses de septiembre y octubre con su programa de encuentros literarios Letras Capitales, que se desarrolla en las ocho provincias andaluzas y en los municipios de Algeciras, Jerez de la Frontera y Sanlúcar de Barrameda, con el objetivo de acercar la creación más actual a los lectores.

Este ciclo literario, que se inicia en 2009, se ha convertido en un ejemplo de actividad sostenible, gracias a la estrecha colaboración que se ha articulado, a lo largo de estos años, entre las editoriales, los creadores y sus lectores. Durante estos años, han participado autores de la talla de José Manuel Caballero Bonald, Premio Cervantes 2012 y autor del año; Luis García Montero, Felipe Benítez Reyes, Joan Margarit, Carlos Marzal, Juan Madrid, Manuel Vilas, Sergio Vila-Sanjuan, Carmen Posadas, Vicente Molina Foix, Rosa Regás, Santiago Posteguillo, Pablo Aranda, Espido Freire, Andrés Neuman, Pablo García Casado o el recientemente galardonado José Manuel Benítez Ariza, Premio de Unicaja de Poesía. Además, en este programa han tenido la oportunidad de presentar sus primeras creaciones literarias escritores como Jesús Carrasco o la joven jiennense Patricia García-Rojo.

En Huelva, Letras Capitales se inicia mañana con Pive Amador, quien presentará El libro de la Copla. En octubre, el ciclo se centrará en la poesía, y contará con la presencia del poeta Manuel Moya y su libro Apuntes del natural (10 de Octubre), Carmen Ciria con su poemario Bazar de horas (24 de octubre) y Juan Cobos Wilkins presentará Mysterium (30 de Octubre). Estas actividades se desarrollarán en la Biblioteca Pública Provincial a las 20:00.

José Amador Gemio, Pive Amador (Sevilla, 1950), ha desempeñado, desde hace más de treinta años, diversas funciones dentro del mundo de la música. Ha sido manager de artistas como Kiko Veneno, Imán o Silvio. Ha producido un sinfín de galas, conciertos y discos; ha compuesto canciones, ha diseñado carteles y portadas discográficas, ha tocado la batería y ha trabajado como productor, documentalista, presentador, guionista o director en numerosos programas de radio y televisión.

En 2004 publicó su primer libro, Canciones en la Historia, y junto a Alfredo Valenzuela, una biografía sobre el rockero sevillano Silvio, titulada Vengo buscando pelea. En 2005 salió a la luz su estudio musical De Jerez a Nueva York, una historia de la música popular. En los últimos cinco años, Pive Amador ha sido productor musical y jurado del programa televisivo Se llama Copla.

 

Enlace extraído de: http://www.huelvainformacion.es/article/ocio/1605046/manuel/moya/carmen/ciria/y/juan/cobos/wilkins/letras/capitales.html

En Ultramarina C&D hemos publicado obra de Manuel Moya, puedes conseguir su plaquette dentro del libro Forward>>Kioto, de Juan Villoro, el increíble escritor mexicano:

 

http://tiendaultramarina.com/category.php?id_category=40

 

Versión gratuita en formato digital en breve.

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Escritores Michel Houellebecq y Juan Villoro y cineasta Philippe Claudel serán invitados al Festival Puerto de Ideas 2013 La tercera edición del encuentro se realizará en Valparaíso entre el 8 y 10 de noviembre. #sevillahoy #culturasev

Una nutrida delegación europea marcará la tercera edición del Festival Puerto de Ideas, que se desarrollará en Valparaíso los días 8, 9 y 10 de noviembre.

Se trata de los escritores Michel Houellebecq y Paolo Giordano; el historiador Francois Hartog; el fotógrafo Ferdinando Scianna, el divulgador científico Eduard Punset, el escritor y cineasta francés Philippe Claudel, el psicoanalista británico Ron Britton y el cronista y escritor mexicano Juan Villoro, quien estará a cargo de inaugurar el Festival.

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Entre los invitados nacionales, destacan el abogado Carlos Peña, la curadora de arte Camila Marambio, el escritor Álvaro Bisama, el musicólogo Gastón Soublette y el músico Cuti Aste. Importante también es la presencia del neurocientífico chileno residente en Estados Unidos, Charles Zuker.

En esta oportunidad, el encuentro tendrá 31 actividades desplegadas en siete sedes: el Teatro Municipal, el Teatro Condell, la Biblioteca Severín y el Edificio Subercaseaux que se suman a las ya tradicionales sedes del Festival, el Parque Cultural de Valparaíso, el Edificio Cousiño y el Museo Marítimo Nacional.

Dentro de la programación para jóvenes y niños, resalta la participación de la astrónoma María Teresa Ruiz, del fotógrafo Luis Weinstein, de la comediante Jani Dueñas y de la ilustradora argentina Inés Picchetti. Serán en total ocho actividades en torno a la idea de laboratorio, con el objetivo de abrir un espacio para la experimentación que incluirá también actividades de danza y de historia.

“Este Puerto de Ideas”, dijo el ministro de Cultura Roberto Ampuero, lo que logra es atraer a personas de nivel y prestigio internacional, que tocan temas de alta complejidad, logrando establecer una sintonía entre estas personas  con sus temas y la ciudadanía. Es por eso que se da esta asistencia tan masiva, es un gran éxito y eso demuestra que acá hay una sinergia, una comunicación, un diálogo y lo más interesante, un deseo por parte de la comunidad de ponerse a tono y conocer cuáles son las reflexiones más importante en la actualidad a nivel internacional”, dijo.

En esta versión se suma como sede el emblemático edificio Subercaseaux, construido en 1895 en uno los primeros terrenos ganados al mar, quedó convertido en ruinas tras una fatídica explosión ocurrida el 3 de febrero de 2007 dejando como único vestigio, sus muros perimetrales, apuntalados desde el interior con estructuras metálicas. Este espacio será reciclado con la comunidad del Barrio Puerto para dar lugar a la conferencia inaugural de Puerto de Ideas 2013.

En la conferencia de ayer jueves, tres de los invitados nacionales al Festival impregnaron al público presente del espíritu de Puerto de Ideas 2013 con la actividad denominada “Patrimonio ficción”. El historiador del arte José de Nordenflycht junto al crítico de cine Claudio Abarca, dialogaron acerca del patrimonio, justo a una década de la denominación de la UNESCO, conversación que fue ilustrada, en vivo, por la destacada dibujante Sol Díaz, integrante además de la Orquesta del Viento, banda de jazz que se presentará en el Festival.

Enlace extraído de: http://www.latercera.com/noticia/cultura/2013/09/1453-541403-9-escritores-michel-houellebecq-y-juan-villoro-y-cineasta-philippe-claudel-seran.shtml

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Juan Villoro: El carril que nos toca #sevillahoy #culturasev

Hace unos 25 años, el pintor Saúl Villa me reveló un argumento sobre la textura del mundo que tardé décadas en aquilatar. Espléndido lector y cinéfilo consumado, mi amigo daba estupendas recomendaciones sobre libros y películas. En una ocasión le pregunté acerca de un estreno y comentó: “No lo he visto, pero no creo que valga la pena”. Quise saber en qué basaba su argumentación y me explicó que no le había gustado a una amiga cuyo nombre no retuve. Saúl no era una persona fácil de influir, de modo que me interesó saber por qué respetaba tanto esa opinión. “Es la más rápida de mi carril”, dijo en tono irrefutable.

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El pintor organizaba la realidad a partir de las jerarquías de su carril. Para la portada de mi libro Albercas, creó una superficie con ondas que aludían a los misterios de la transparencia. Nada es tan elocuente como lo que está a la vista y sin embargo encierra un enigma.

 

Un cuarto de siglo después de aquella inolvidable frase de Saúl, coincidí con el escritor Naief Yehya en Nueva York y me habló de la alberca en la que todos los días nada tres mil metros.

 

Naief pertenece a una comunidad que convive de siete a nueve de la mañana en el carril de una alberca de Brooklyn. Aunque podría nadar por su cuenta, prefiere hacerlo en esa fraternidad donde los puestos se definen con rigor. Uno de los aspectos más interesantes de la secuencia de natación es que los puestos se escalonan con precisión. Es posible rebasar, pero hay que respetar un orden básico. El que va al frente deber merecerlo. En consecuencia, sus opiniones son respetadas como una extensión de su destreza acuática. Si no le gusta una

película, no hay que verla.

 

El autor de La verdad de la vida en Marte es una de las personas más amables que conozco. Esto lo llevó a una cortesía insólita en la natación: una mañana le cedió el paso a otro nadador. Pensó que, llegado el momento, recibiría un trato similar, pero no fue así. En el agua, la gentileza es un signo de debilidad.

 

Esto no implica una relación hostil. Las molestias representan un estímulo. Todos se quejan del que va enfrente y de la temperatura del agua y eso ayuda a disputar por metros y segundos. El tiempo y el espacio son ahí algo cuantificable. Se sabe quién toca primero la meta y quién la toca al último.

 

El atleta que se prepara para un deporte individual lucha contra sí mismo. El nadador aficionado prefiere complicarse la vida en compañía. El inobjetable desenlace puede llegar después de roces previos, que sin embargo se aceptan como una sencilla impureza de la realidad.

 

Al oír a Naief entendí que estaba ante algo más intenso que el ejercicio. Ese esfuerzo tiene sentido por la presencia de los otros. Se trata de una convivencia extrema, un peculiar juego de conjunto donde los participantes luchan entre sí. El único otro deporte que se le parece es la vida diaria.

 

La justicia en el carril no es perfecta porque uno le puede tapar el camino a otro, pero eso no llega a representar una falta grave, y mucho menos un delito. Nadar en densidad es una práctica moral, donde los demás son impedimentos necesarios.

Naief me hizo recuperar el asombro con que oí a Saúl hace 25 años. ¿Hay algo más noble que concederle autoridad a quien nos supera? Y el hecho de que el ganador se pueda servir de una treta incrementa la dignidad de quien lo admira. Soportar defectos engrandece más que reconocer méritos.

 

Uno de los grandes problemas de la vida social es que no tiene carriles ni participantes reconocibles. Ignoramos la duración del trayecto, lo que se espera de nosotros, el punto exacto en que invadimos el carril de al lado.

 

En un poema, Carlos Pellicer dice: “Agua del nadador que la divide”. La única forma de poseer una superficie líquida es atravesarla, y mucho antes Quevedo escribió: “Nadar sabe mi llama el agua fría”. No es fácil pasar del tonificante ardor de la piscina a la zona donde hay toallas, la ropa está seca y se respira por la nariz. El ruidoso caos que llamamos “normalidad” puede ser recorrido sin llegar a otra meta que el extravío. El cuento “El nadador”, de John Cheever (que Frank Perry llevó al cine con Burt Lancaster), plantea ese dilema existencial. El protagonista sólo se siente cómodo en el agua y recorre el acaudalado suburbio donde vive nadando de piscina en piscina. A la orilla de cada alberca, repasa y modifica las relaciones que ha tenido en su vida. Cuando finalmente vuelve a casa, descubre que ya no vive ahí. Esta anti-Odisea plantea el riesgo de querer vivir en otro elemento.

 

La memoria de la especie no se desprende de la tentación del agua. Las microsociedades que se reúnen en el carril de una piscina aluden a los tiempos en que fuimos sociables protozoarios, pero también a un porvenir, todavía utópico, en que la vida en común estará tan bien organizada que todo mundo se dará lata para salir adelante.

Enlace extraído de: http://noticias.terra.com.mx/mexico/juan-villoro-el-carril-que-nos-toca,cb23e0e4d2ba0410VgnVCM20000099cceb0aRCRD.html

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Juan Villoro: “Preferiría no hacerlo” #sevillahoy #culturasev

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Cuando hablo con amigos y conocidos que trabajan en el sector público aparece una frase inevitable: “Con el dispendio del año pasado nos quedamos sin recursos”. Lo mismo dicen delegados, gobernadores y titulares de dependencias. El gobierno de Felipe Calderón terminó sus días de desgracia poniendo en práctica una variante económica de la ciencia ficción: el sobre-ejercicio del presupuesto. No se trató de una pifia accidental sino de una maniobra planeada: las oficinas estaban autorizadas a endeudarse.

 

No es difícil encontrar los motivos de ese gasto irresponsable. En el último año del sexenio, el dinero se convirtió en recurso de propaganda. Si el PAN ganaba las elecciones, habría sido una magnífica inversión; si las perdía, el adversario llegaría al poder con las arcas vacías.

 

La nueva administración comenzó su trayectoria con innegable energía retórica, lanzando promesas y reformas, que son atractivas pero pertenecen al patrimonio intangible de la humanidad. Al mismo tiempo, enfrentó deudas y obras inconclusas incómodamente reales. Las quejas que circulan en las oficinas de gobierno provienen de investigaciones y auditorías internas, pero no se dan a conocer porque eso llevaría a exigir sanciones.

 

Esta opacidad permite que se imagine un desfalco aún peor, lo cual revela una de las claves políticas de la inmovilidad: el despilfarro anterior justifica que el Gobierno de las Reformas no haga nada. Además, al no ofrecer pruebas de lo sucedido, perjudica moralmente a su enemigo, pues permite que sus fechorías se agranden en la mente ciudadana y pasen a la desmedida región de las leyendas negras. En México los rumores castigan más que los tribunales. Así lo confirman quienes no cumplen hoy por culpa de los que mandaron ayer.

 

La detención de Elba Esther Gordillo mandó un mensaje contra la impunidad, pero no significó el inicio de una política de leyes sino el final de un demorado ajuste de cuentas. El gobierno de Peña Nieto ha optado por una justicia selectiva. Esto explica que no haya otras detenciones. El emporio de la Maestra se construyó gracias a una compleja red de complicidades que se mantiene intacta.

 

Durante décadas, el PRI perfeccionó una jurisprudencia parecida al juego de la lotería, donde una figura (el Catrín, la Dama, el Soldado) representa a todas las de su género. En la lotería justiciera, se captura al Empresario, al Político o al General para sugerir que todo un sector ha sido castigado. Esta simulación de la justicia atrapa a uno para proteger a muchos: al ser detenido, el Delincuente Solitario exonera a los que actúan como él pero se mantienen en la sombra. ¿Qué decir, por ejemplo, de los demás líderes sindicales que se enriquecen en nombre la lucha obrera?

 

El capital político obtenido con la captura de Gordillo se devalúa al no convertirse en norma, pero esta erosión es lenta y los continuos anuncios de reformas hacen que se hable de otra cosa. “Ya que no podemos cambiar de país, cambiemos de conversación”, la frase de James Joyce define nuestra hora. La educación, los medios y la industria petrolera dan mucho de qué hablar. Es posible que las modificaciones propuestas no se concreten, o sólo se concreten parcialmente, pero no hay duda de que modifican la conversación.

 

Calderón trabajó sin equipo y personalizó la política a un grado absurdo. En la dispendiosa propaganda que acompañó su sexenio no se hablaba de la Presidencia de la República, sino del “Gobierno del Presidente de la República”. Una persona guiaba al país. Calderón pretendía actuar, y por desgracia lo hizo. Ahora vivimos inmersos entre palabras sin acción, un oleaje de discursos. Cada iniciativa cancela el seguimiento de la anterior.

 

“Nos dejaron en ceros”, dicen quienes no pueden ejercer el presupuesto. Pero no se fincan responsabilidades.

 

En la pasada declaración patrimonial, miembros del gabinete explicaron la procedencia de algunas de sus propiedades por la generosidad ajena. No habían sido compradas ni heredades: eran “regalos”. Un gobierno que cree en la economía de la dádiva no puede quejarse demasiado del dispendio ajeno.

 

El PRI convirtió la Revolución en burocracia, forma de la dominación donde el mejor trámite es el que no se atiende. Herman Melville creó al personaje Bartleby como un arquetipo del funcionario que renuncia a actuar. Su lema es: “Preferiría no hacerlo”.

 

Las críticas a la falta de recursos y a las malas gestiones previas salen de las propias oficinas gubernamentales. Pero la ley no se cumple porque eso comprometería a seguirla cumpliendo. Si el gobierno la acatara, tendría que juzgarse a sí mismo. No es extraño que privilegie los proyectos donde la realidad se mejora con discursos y que sólo podrán ser valorados en el desconocido provenir. Ante las evidencias del presente, su lema es el del desganado Bartleby: “Preferiría no hacerlo”.

Enlace extraído de: http://noticias.terra.com.mx/mexico/juan-villoro-preferiria-no-hacerlo,bf1ef2fc81780410VgnVCM20000099cceb0aRCRD.html

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‘Conferencia sobre la lluvia’, de Juan Villoro #sevillahoy #culturasev

El vértigo de la creación en Conferencia sobre la lluvia, de Juan Villoro, que aborda una situación teatral por excelencia: hablar en público. En la trama, un conferencista extravía sus apuntes y el nerviosismo lo hace decir muchas cosas impensadas. El tema de la charla es la relación lluvia-poesía amorosa.

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En el vértigo de la improvisación, el protagonista, un bibliotecario, habla de sí mismo pero no abandona su propósito original. De esa forma, a su mente acuden los poetas que han cambiado el clima con sus versos y, de manera fascinante, se mezclan dos formas del discurso: la conferencia y la confesión.

Este monólogo escrito por Juan Villoro es una honda y muchas veces irónica reflexión sobre la vida de los libros y las emociones que despiertan. Una biblioteca es una colección de amores, repudios, sospechas y nostalgias, por lo que dicen sus volúmenes, pero también por el modo en que han sido leídos.

La historia depara una sorpresa final, el destinatario de la charla. Si un libro depende del lector, una conferencia depende del público. La voz tiene sentido si alguien la oye. Misteriosamente, también define a quien la oye. Escuchar es ser interpretado. Un conferencista habla en escena. Una historia inteligente.

Enlace extraído de: http://www.diariolaestrella.com/2013/08/16/129520/conferencia-sobre-la-lluvia-de.html

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Juan Villoro estará en Casa América

Complacido el notable escritor mexicano por la invitación a protagonizar este año la Semana de Autor

PEDRO DE LA HOZ

El escritor mexicano, Juan Villoro, manifestó su complacencia por haber sido invitado por la Casa de las Américas a protagonizar este año la Semana de Autor, uno de los programas de promoción literaria de mayor calado que se organizan en Cuba.

Villoro compartirá su obra con colegas y lectores de la Isla, quienes tendrán la posibilidad de acceder, además, a títulos preparados para la ocasión por el Fondo Editorial de la Casa de las Américas, entre los que se cuentan la antología de relatos y crónicas,Espejo retrovisor.

La editorial cubana Arte y Literatura sumó una década atrás a su catálogo la novela El disparo de argón, uno de los más representativos textos de Villoro.

La Semana de Autor, convocada por oncena vez, se efectuará del 26 al 29 de noviembre próximo y cubrirá una agenda de lecturas y tertulias a cargo del escritor invitado y paneles en los cuales se abordarán diversos aspectos de la creación del intelectual mexicano.


#Literatura. Juan Villoro sorprende a su público.#Cultura

juan-villoro_editorial-ultramarinaSorprende a su público Villoro
CARINA PÉREZ GARCÍA
01/07/2013

Desde mediodía, en el ex convento de San Pablo, se comenzaron a llenar las sillas dispuestas para la presentación de la edición especial de Los culpables, de Juan Villoro. Entre los asistentes, niños acompañados de sus padres y expectantes sobre lo que verían esa tarde. Los padres visiblemente aún más emocionados, como si esperaran la llegada de una estrella de cine, no sospechaban de la lúdica sorpresa que el escritor traía para dar a conocer esta edición.

Los padres se aglomeraron a comprar los dos títulos más recientes, editados por Almadía, de autoría de Villoro, Los Culpables y Conferencia bajo la lluvia. Ya listos tomaban sus asientos, algunos precavidos escapando del sol y anticipando su llegada colocándose bajo la sombra.

Juan Villoro llegó, tras una charla con profesores, y ahora se enfrentaba a un público heterogéneo, adultos, adolescentes y niños, muchos atraídos por el ingenioso suaje de Los culpables, diseñado por Juan Villoro, que hizo protagonista a la iguana, cuando esta era solo una actriz de reparto.

“La culpa fue de la iguana” reza la frase del compendio de cuentos. Villoro reconoció la aportación en el diseño de libros del diseñador, mientras Magallanes explicó ideas fundamentales de sus diseños y Guillermo Quijas agradeció al público su convocatoria a la Noche de las librerías.

Los ahí reunidos disfrutaron de la sorpresa, en voz de tres amigos y cómplices de la brigada a favor de los libros, Hernán Bravo Varela, Jorge Fernández y El Caudillo del Son, quienes dieron voz y música al cuento “El mariachi”, relato pícaro y casi tres equis, advirtió Villoro a los padres de los niños.

Ninguno se fue y al contrario, atraídos por la música y la pasión del escritor al contar uno de sus cuentos fue la carnada ideal para cumplir el objetivo de la editorial, acercar a la gente a los libros.

Minutos antes de la presentación y casi durante una hora después, Juan Villoro se dedicó a firmar libros, a escuchar preguntas de sus lectores y a convivir con ellos, replicando así la experiencia por varias ciudades del país, que tiene en cada presentación de esta edición especial.

Enlace extraído de: http://www.noticiasnet.mx/portal/oaxaca/158876-sorprende-su-publico-villoro

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Juan Villoro: Café con los poetas

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Del blog: http://noticias.terra.com.mx/mundo/juan-villoro-cafe-con-los-poetas,e3dab4a5b8a8f310VgnVCM20000099cceb0aRCRD.html

En sus conversaciones con Bioy Casares, Borges lamenta que haya una literatura del vino, el opio o la absenta, pero no una del café con leche. A pesar de sus efectos tonificantes, la mezcla carece de glamour para justificar una visión alterna del universo.

 

En mi adolescencia se hablaba de “intelectuales de café” con el desprecio que ameritan quienes dan la espalda a la realidad y se refugian en la vana especulación. A pesar de eso, los esquivos cafés de la Ciudad de México representaban singulares refugios para reinventar lo real a fuerza de palabras. Peregrinaba a Bucareli para ir al café La Habana, donde al decir de Roberto Bolaño se reunían los “poetas de hierro”. En el Superleche frecuentaba al poeta más hosco de México, Francisco Cervantes. “Hay que hablarle de Pessoa porque todos los demás temas lo irritan”, aconsejaba Tito Monterroso.

 

No era necesario verlo de noche para saber por qué le decían El Vampiro. Como suele ocurrir con gente de coraza furibunda, era un sentimental clandestino. Pocos autores han tenido su puntería para los títulos: Los varones señalados, Heridas que se alternan, Los huesos peregrinos. Entre copas, contaba la biografía de Pessoa escrita por Joao Gaspar Simoes, que tradujo en forma impar. De las muchas lecciones del poeta lusitano, prefería la de vivir de prestado en una lechería. En una noche impar, Cervantes se retrató de esta manera: “¿Amor? Digamos que entendiste y aun digamos/ Que tal cariño te fue dado […] La ira, el improperio,/ Los bajos sentimientos/ Te dieron este canto”.

 

En el café La Habana me reunía con otro poeta de inolvidable carácter, Mario Santiago Papasquiaro. Nos conocimos en 1976 en el taller de cuento de Miguel Donoso Pareja. Mario se llamaba entonces José Alfredo Zendejas. Escribía poesía pero le gustaba discutir la narrativa. Atemperaba su feroz sentido crítico con chistes que era el primero en festejar. Había leído más que nosotros, conocía las vanguardias, militaba con Bolaño y otros rebeldes en el infrarrealismo. Su poema “19 de septiembre de 1985” recupera el impacto del temblor con la exacta fuerza de un espejo roto: “Las familias de acá enfrente ya no existen/ La metáfora se cayó de sus andamios/ De ayer a hoy otra es la sangre/ Fuera del sueño es crudo el sueño/ … Hay polvo negro: flores de ira que masco & masco”.

 

Muchos años después, aquel poeta de mirada encendida y pelo alborotado era un hombre disminuido, que usaba un bastón porque había sido atropellado. Pedía una cerveza a las diez de la mañana y hablábamos de la época que Bolaño volvería célebre en Los detectives salvajes, donde Mario aparece bajo el nombre de Ulises Lima.

 

Por ahí de 1996 coincidimos en café La Habana con Samuel Noyola, poeta de Monterrey que había vivido en mi casa. La inmersión de Mario en los abismos del DF se intensificó en Samuel. El autor de Tequila con calavera llegó a dormir en la calle, primero en La Condesa, luego en Coyoacán; pasó por la cárcel y desapareció sin rumbo, como lo hizo en su adolescencia, cuando fue a la guerra en Nicaragua. ¿Qué lumbre persigue ahora? Lo recuerdo en el café, saludando con su tono norteño y mostrando orgulloso un par de botas nuevas. Para entonces ya habían dado las doce y Mario lo bautizó como Vaquero del Mediodía.

 

Español transterrado en México, Tomás Segovia solía escribir en la heladería Chiandoni. Su discípulo Fabio Morábito nació en Alejandría, en el seno de una familia milanesa, llegó a México en la adolescencia, aprendió a amar y a escribir en nuestra lengua pero conservó ciertos matices del emigrado: pronuncia la erre como un italiano del norte y, como Segovia, lee y escribe en los cafés. Durante años no tuvo teléfono; la única manera de dar con él era buscarlo junto a su capuchino.

 

No elige cafés “bohemios” sino reposterías donde el azúcar se extiende a la decoración. Se aclimata a su manera, sin dejar de ser extraño.

 

Una rara nostalgia emana de su escritura, una presencia anterior, similar a las huellas que otros inquilinos han dejado en un departamento y que poco a poco se vuelven “nuestras”. Acaso sólo quien ha perdido el país de la infancia entiende que lo más valioso de una casa es algo que ya no está ahí: “Voy a mirar este terreno lentamente,/ a recorrerlo con los ojos y los pies/antes de edificar el primer muro […] porque lo quiero recordar/ cuando la casa me lo oculte”.

 

Las cafeterías se prestan para concebir poemas. Las novelas requieren de otro espacio. El destino -ese apostador voluble- me alejó de los cafés hasta una tarde reciente en que tuve que protegerme de la lluvia. De pronto, como el humo de otros tiempos, emergieron recuerdos protagonizados por poetas. Las horas que juzgaba perdidas en nombre de la haraganería volvieron como un curioso magisterio.

El cronista, incapaz de robarse el fuego en versos, colecciona la lumbre de los otros.

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Manuel Moya habla sobre ‘Apuntes del natural’ libro con el que ganó el III Premio Iberoamericano de Poesía Hermanos Machado

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Vía: http://noticias.lainformacion.com/interes-humano/premios/manuel-moya-sobre-apuntes-del-natural-es-un-homenaje-a-aquellos-que-me-han-ido-alumbrando-en-el-camino_CrrJra9B5vJkVblcdqxvP4/

Con esta libro, el poeta onubense se ha alzado con el III Premio Iberoamericano de Poesía Hermanos Machado

El escritor onubense Manuel Moya (FuenteheridosHuelva, 1960)acaba de recibir el III Premio Iberoamericano de Poesía Hermanos Machado, que entregan el Ayuntamiento de Sevilla y la Fundación José Manuel Lara, por su obra ‘Apuntes del natural’ (Colección Vandalia), un homenaje a quienes pasaron por la vida del autor dejando huella. En palabras del poeta, este libro es un homenaje a aquellos personajes que “me han ido alumbrando en el camino”, con retratos que van desde Cortázar a Pessoa y desde Edward Hopper a Chirico.

“En este libro está gran parte de mi ADN literario, porque aunque siempre se quedan autores fuera, como en este caso Baudelaire o Cesare Pavese, los que están son gente que me ha ido alumbrando en el camino, a la que me siento cercano en el cariño”, por lo que el libro “es un también de homenaje a quienes me han ayudado en la vida”. Pero, matiza en declaraciones a Europa Press, “no son solo gente de literatura, también hay un poema sobre un niño que murió y otro a mi padre”, pues “siendo una galería de retratos en mayúscula, también hay mucha minúscula dentro”.

Además, Moya, quien afirma que el Premio Hermanos Machado es “muy especial” porque “Sevilla es mi ciudad de referencia y, además, soy machadiano”, explica que los personajes que aparecen en este poemario “son como esas balizas que se iba encontrando por el camino, que han llegado a su vida y de alguna manera se han ido quedando”. “Lo que he procurado hacer –continúa– es dialogar con ellos, y lo poemas no son más que diálogos tranquilos y serenos con esta gente que son para mí como grandes compañeros de viajes”.

Por otra parte, y a propósito de la realidad en que vivimos, Moya ve a la poesía “como una salida”, porque en los momentos de crisis económica y personal, la poesía “puede ser muy importante para valorar esas cosas pequeñas que hay en la vida”. “La poesía trata también de ser terapéutica en el sentido de asomarse al hombre”. Así, el poeta afirma que con sus poemas “no quiere huir de la realidad”, pero “me gusta subrayar esos aspectos humanos de la misma”, afirma.

“LA POESÍA PUEDE SER UN LUGAR PARA VOLVER A VIVIR LA VIDA”

“Con tanto sufrimiento, la poesía puede ser un lugar para volver a vivir la vida”, porque “la poesía es una mirada más humana sobre el mundo y sobre las cosas” subraya. De este modo, añade que la gente ahora “está tan perdida” que la poesía “puede servirle como una aspirina contra toda esta terrible realidad que nos acosa”; “lo que no significa que la poesía no deba ser combativa, de hecho debe serlo”, aclara este autor residente en la localidad onubense de Fuenteheridos y que se define como “hombre de raíces”.

“Lo que ocurre en un pueblo pequeño es que se tiende a ver la vida como una novela”, pues “al salir a la puerta, la realidad está con nombres y apellidos, con dramas y con alegrías, y eso es muy importante para el creador”, asegura Moya, ganador de otros premios relevantes de poesía como el Ciudad de Córdoba (1997), el Leonor (2001) o el Fray Luis de León (2010). Además, como prosista ha editado un libro de cuentos, ‘La sombra del caimán’, y las novelas ‘La mano en el fuego’, ‘La tierra negra’, ‘Majarón’ y ‘Las cenizas de abril’, Premio Fernando Quiñones 2011.

(EuropaPress)

En Ultramarina C&D hemos publicado obra de Manuel Moya, puedes conseguir su plaquette dentro del libro Forward>>Kioto, de Juan Villoro, el increíble escritor mexicano:

 

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