Vinculación de dos mundos. Nuevos caminos editoriales.

II. Feminus, Dante Medina

portada feminus fausto esparza

Autor: Dante Medina

Colección Narrativa de Ultramar

Plaquette (Gratis): Alejandro Luque

Portadas 1a tirada: Fausto Esparza, Humberto Ramírez, Eduardo Quijas, Gorka Larrañaga, Jaguar Ventura, Edel Vázquez.

Precio: 20€

I.S.B.N. 978-84-939801-4-6

Página actualizada semanalmente, con ejemplares a la venta. RECUERDA que son únicos! cada ejemplar es realizado a mano por artesanos y artistas plásticos. Mira los ejemplares: dale click!

“La palabra latina “fe-minus” designaba, medievalmente, a la mujer: “la que tiene
una fe menor”: fe minus.

Ha sido tarea de la lengua perpetuar la imagen de la mujer como ente inferior
desde que los clérigos, desconociéndola y temiéndola, la expulsaron del paraíso dejando
huella de su minusvalía espiritual en la palabra.

Todavía en inglés se usa “female”, para femenino, y “male” para masculino: al vocablo
“macho” se le agrega la sílaba fe para acentuar una carencia que feminiza. De “man” y “woman”
le debe de venir esta costumbre. El francés ha evolucionado más astutamente: “male”,
se dice para macho, y “femelle” para hembra: oculta “male” y exhibe “melle” que recuerda a
“mamelle”, seno.

El español, dialecto de recuerdos, conserva sus fidelidades al pasado: “femenina”
incluye a “minus”, menos; y a menor: “infante”. “Fe menina”: fe de niña, de imberbe, sin criterio
de adulto.

Es mentira que las mujeres sean indignas de fe, o que tengan una fe menor. Nadie
cree con más fuerza que ellas, y se equivocan con la misma intensidad con la que se entregan
a la fe, con la misma sinceridad con la que mienten.

Estas páginas están llenas de mujeres. Cuando uno ya no tiene prisa ni vive en la
desesperación, ¿para qué y cómo medir la fe, para qué detenerse en detalles como “minus”,
en lugar de optar por la natural felicidad de la belleza?

Todos sabemos que las mujeres son los huéspedes preferidos del imaginario. Es
ahí donde viven, permanentemente, para que las cosas, los animales, los astros y las plantas,
sigan en su lugar: cada una de nuestras fantasías viviría en la orfandad sin una mujer que la
habitase. Son la maga y la magia, el hechizo y la varita mágica, la casa encantada y el fantasma.

El más magnífico fruto que da la mujer es la imaginación en la que habita. Por eso
es tan distraída la hermosura: está aquí y allá simultáneamente. Hay otra manera, alternativa,
de interpretar, la etimología de lo femenino: dejar de leer “fe-minus” y leer “femi-nus”: mujer
(femi) y nosotros (nus).

Yo confío en las mujeres, porque cuando ellas quieren, uno escribe.”

Dante Medina

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