Vinculación de dos mundos. Nuevos caminos editoriales.

Decálogo para aplazar una reforma urgente por Eric Uribares (Vía Letras Libres)

1. Presente una propuesta de reforma un día antes de las vacaciones.- Con la iniciativa de reforma  política todo ha sido un juego de cálculos políticos con calendario en mano y báscula de pesos y contrapesos al interior del Congreso. Empezó cuando Felipe Calderón anunció, con bombo y platillo, en diciembre de 2009 (un día antes de que acabara el primer periodo ordinario de sesiones), el envío al Congreso de un paquete de iniciativas de reforma política dentro del que se incluía la reelección de alcaldes y legisladores, candidaturas ciudadanas y la reducción de curules en ambas cámaras.

2. Organice algo para desprestigiar la propuesta del oponente.- En enero del año siguiente, los senadores del PRI impulsaron un Seminariopara “analizar” las propuestas enviadas por el Ejecutivo; negociaron lo susceptible de  negociación, y lo que no, también.

3. Haga unos ajustes a la iniciativa existente, agréguele pirotecnia, y preséntela como suya.– Unas semanas después del Seminario, el grupo parlamentario del PRIpresentó su propuesta de reforma política. En ella se limitaba a 12 años la reelección de puestos de elección popular y  centraba sus preocupaciones en cuestiones que atañen al Ejecutivo (pensando en el futuro), como la ratificación del gabinete o los mecanismos para suplir al Presidente en caso de ausencia.

4. Copie la estrategia de su oponente y demuestre que a usted le sale mejor.– El PAN no quiso quedarse atrásy organizó un foro para examinar las propuestas del Presidente y del PRI. (Por estas fechas parecía que la reforma política –o algo parecido a ella- sería desahogada a tiempo para jugar el 2012 con nuevas reglas y variables, entre estas, la posibilidad de tener un candidato ciudadano a la presidencia de la República)

5. Diga qué, pero no diga cómo ni cuándo (en televisión).- El Partido Acción  Nacional utilizó sus tiempos en radio y televisión para promover la reforma. La guerra por colocarse en la frente “la estrellita” mediática estaba en pleno, aunque a nivel de comisiones los trabajos para dictaminarla seguían lejos de llegar a su fin.

Lee el artículo completo aqui.

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