Vinculación de dos mundos. Nuevos caminos editoriales.

25 secretos literarios que no debes perderte, por Alberto Chimal.

Por: Alberto Chimal

Este mes, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) se lleva a cabo una serie de presentaciones de “Los 25 secretos mejor guardados de América Latina”: 25 escritores conocidos en sus países pero todavía no tanto internacionalmente, a los que la FIL ha decidido promover. Y la selección es muy interesante: los que conozco son muy buenos (incluyendo los tres mexicanos: Daniela Tarazona, Pablo Soler Frost y Emiliano Monge) y si los demás se les pueden comparar realmente se trata de un grupo digno de seguir de aquí en adelante.

Por otro lado, la etiqueta de las presentaciones es atractiva pero, la verdad, también un poco engañosa: sólo en México hay varios autores más de gran calidad que podrían haber figurado en esa lista y tal vez no están en ella porque su trabajo necesita conocerse mejor, es decir, porque son todavía más secretos.

1. José Luis Zárate (1966) es un autor excéntrico que fue desdeñado por la crítica nacional durante décadas. Ahora la situación parece estar cambiando: algunos de sus textos (en especial sus minificciones escritas por Twitter, en la cuenta @joseluiszarate) han empezado a llamar la atención, y circula La máscara del héroe (AJEC), edición española de tres de sus mejores novelas. Entre éstas hay al menos un clásico: La ruta del hielo y la sal, la mejor novela de vampiros que se ha escrito jamás en México y un homenaje posmoderno al Drácula de Stoker.

2. Iris García (1977) se dio a conocer con su libro de cuentos Ojos que no ven, corazón desierto (Tierra Adentro), parte del gran movimiento actual de la literatura de la violencia. Este año continuó con 36 toneladas (Ediciones B), una novela negra que amplía la visión cruel de los cuentos y la relaciona de modo perturbador con el tema de la identidad. Ambos libros son brutales y a la vez muy interesados en la complejidad de sus personajes; escribí en otro lugar que, de continuar como hasta ahora, ella podría llegar a ser la Patricia Highsmith mexicana, y lo sigo creyendo.

3. El de Amparo Dávila (1928) es un caso extraño: vive aún y en 2009 aparecieron sus Cuentos completos (FCE), pero se le podría tener más en cuenta como autora presente, y no sólo como parte, que ya lo es, de la historia de la literatura mexicana. Su narrativa se acerca de modo muy consistente y original a la imaginación fantástica: sus cuentos tratan siempre de lo que no acaba de percibirse, de los límites de la experiencia que oscurecen nuestra visión del mundo y vuelven enigmática o terrible la existencia cotidiana.

4. Por último, Edgar Omar Avilés (1979) es un escritor joven que ha ganado varios premios nacionales e internacionales y está, tal vez, a punto de darse a conocer con gran fuerza. Se ha dedicado principalmente al cuento, lo que ha provocado que no lo aprecien como merece (en este país la peor novela recibe más atención que el mejor libro de cuentos), pero libros suyos como Luna Cinema o Cabalgata en duermevela (Tierra Adentro) revelan a un autor poco frecuente: sus imágenes y tramas hablan de manera muy particular sobre el mundo y lo que hay en él de espantoso y de entrañable..

Todos estos libros se pueden conseguir sin demasiado esfuerzo; el secreto se descubrirá cuando se lean.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s