Vinculación de dos mundos. Nuevos caminos editoriales.

La gente corriente de Irlanda, de Antonio R. Taravillo en El País

“Un principio y un fin para un libro es algo con lo que nunca estuve de acuerdo. Un buen libro puede tener tres principios enteramente diferentes y sólo interrelacionados en la presciencia del autor”. Esta proclamación en el primer párrafo de la primera novela de Flann O’Brien, At Swim-Two-Birds, da paso a tres estupendos arranques, distintos y contrapuestos, y a partir de ellos a una de las obras maestras de este autor irlandés cuyo nacimiento en 1911 ha sido, por una vez, bien celebrado en España gracias a Nórdica, la editorial madrileña que lleva años felizmente empeñada en darlo a conocer. Aunque muchos prefieran en el reducido corpus de O’Brien (muerto en 1966) su novela póstumaEl tercer policía, conviene resaltar lo que supuso en 1939 la aparición de At Swim-Two-Birds (titulada aquí En Nadar-dos-pájaros; mi preferencia de traducción libre sería A nado-dos-aves). Publicada en el mismo año que Finnegans Wake por este funcionario público y periodista mordaz de vida corta y trago largo, su filigrana verbal, menos cultista que la de Joyce, toma sin duda nota de la noción de juego fonético y paródico practicada por el autor del Ulysses, si bien, a mi juicio, es otro compatriota de ambos, Sterne, el inspirador de la composición destructiva y entrecortada que O’Brien impone, sin aparente sistema, en todas sus obras. Y luego está la paradoja, que tanto habría disfrutado quien se mantuvo siempre anclado a su tierra natal -al contrario que los grandes expatriados Wilde, Joyce, Beckett, Yeats, Trevor-, de que su influjo, apenas perceptible en la narrativa anglo-irlandesa, es determinante en varios de los mejores novelistas norteamericanos Modernist y Post-Modern de los últimos cincuenta años.

Como colofón del centenario, Nórdica ha sumado a sus cinco títulos anteriores La gente corriente de Irlanda, una deliciosa antología de las mejores columnas humorísticas que O’Brien, llamado en realidad Brian O’Nolan, publicó a lo largo de casi tres décadas en The Irish Times, usando otro seudónimo, Myles nagCopaleen, aunque sólo unos pocos de esos textos fueron escritos en su primera lengua, el gaélico. Antonio Rivero Taravillo, prologuista y traductor encomiable, es también responsable de la selección de textos, muy bien servida por los editores, generosos en las ilustraciones y hasta en el apéndice, que incluye algunos de los originales en inglés.

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