Vinculación de dos mundos. Nuevos caminos editoriales.

Desmontando a Villoro, por el Periodico.com

ELENA HEVIA

BARCELONA

Juan Villoro viene imparable. A punto está de que aparezca Arrecife, su nueva novela, en Anagrama, cuando ya le esperan en librerías la reedición de su imprescindible libro de relatos La casa pierde(Alfaguara) y el ensayo Materias dispuestas, que coordinado por José Ramón Ruizsánchez y Oswaldo Zavala, ha publicado la editorial Candaya en coedición con Casa Amèrica en Catalunya. Precisamente allí, flanqueado por el editor Jorge Herralde y el escritor Jorge Carrión, el autor mexicano presentó el miércoles este último libro que le coloca bajo el microscopio de la crítica en una amplia selección de textos firmados, entre otros, -además de Herralde y Carrión-, por Roberto Bolaño, Javier Marías, Sergio Pitol, Alejandro Rossi y Carlos Fuentes.

Rossi, amigo que Villoro heredó de su padre, diagnosticó: «Si hubiera en México circuitos pagados de charlas y conferencias, se volvería millonario, pues trasmite esa rara combinación de lejanía e intimidad, de conocimiento e improvisación, de diversión y seriedad que, con razón, el público no resiste». También fue irresistible para los asistentes de Casa Amèrica. Por la capacidad de Villoro -que durante años se negó a formar parte de la colección de Candaya destinada a un cierto canon latinoamericano y español a riesgo de parecer «póstumo»- de reírse del propio embarazo de pasar por la «autopsia» de una crítica de la que siempre se ha mantenido a distancia.

Así, rememoró, la culpa de que él viniera a Barcelona la tuvo Sergio Pitol -que le dedica en el libro el texto La insufrible desenvoltura del joven imberbe– cuando, años ha, le escribió una carta de presentación para Herralde ofreciéndose como traductor. «Pitol sostenía que era fácil sobrevivir si conseguías dos o tres traducciones y te embarcabas en el primer barco carguero sin rumbo». La cosa se complicaba si el traductor pretendía vivir en tierra firme. «Ese ya es tu problema, me dijo Pitol».

COMENTARISTA DEPORTIVO / Y ya puesto a descubrir sus intimidades, Villoro recordó que el origen de su vocación surge de la fascinación que le producía Ángel Fernández, un mítico comentarista deportivo, «capaz de trasladar la guerra de Troya a la triste realidad del fútbol mexicano» en una mezcla entre lo culto y lo popular que ha acabado convirtiéndose en el ADN del estilo villoriano. ¿Cómo no enamorarse de un tipo capaz de asegurar que CCCP, la transcripción cirílica de URSS, eran las iniciales de Cucurrucucú, paloma?

«¿Soy un puente entre culturas? Eso es accidental», aseguró haciendo recuento de su desarraigo: un padre nacido en Barcelona y una madre de Yucatán, el estado más independentista de México, formado en el colegio alemán donde en clase de matemáticas le hacían calcular cuántos apfelstrudels(pasteles de manzana) podría cocinar una dulce abuelita en su sótano. Eso marca. «En México no había sótanos y menos apfelstrudels», sentenció.

+info

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s