Vinculación de dos mundos. Nuevos caminos editoriales.

Eric Uribares y Javier Moro en los Miércoles Itinerantes de Poesía.

Fue sin duda un miércoles de intensidad poética, donde los temas actuales de estado “en colmo” se manifestaron de diversos modos; ya fuera por el estado anímico de los poemas, ya fuera por su voluntad de tratar de traspasar el umbra que los separa de la realidad, y la pregunta constante de todos, ¿es esta la máxima realidad que podemos concretar en contraposición del peso del mundo sobre uno?Miércoles Itinerante de Poesía, expontáneo, donde se dieron cita dos poetas ochenteros, Javier Moro y Estephani Granda Lamadrid y uno del 79, Eric Uribares, que entró al quite y desenfundó los poemas a la velcidad de un puño como cráneo.

La apertura a cargo de Javier Moro nos acondicionó en una poesía que a manera de diario, de cuadro autodialogante, podía plasmar lo inverosímil que resulta en ocasiones la realidad; y ante ella, la existencia es una especie de asidero para no decaer en el desanimo del ruido meta-social: la hambruna capitalista que a veces trata de imponerse como una hambruna propia. El carácter emocional de los poemas como eje, logró un halo íntimo, y hasta cierto punto, escéptico por parte del Moro. En otra ronda leyó poemas que son parte de su poemario conjunto con Kobra, “Los salvajes de ciudad Aka”, el cual aborda el tráfago de una ciudad decadente a punto de una guerra, siempre ajena.

Eric Uribares con una convicción lúdica lanzó poemas de uno de sus libros en donde el trabajo poético era una reflexión cuasi epigramática para desarmar ciertos aspectos obvios de la realidad, y sobre todo la evidencia del absurdo de ciertas forma de vidas contemporáneas. Así mismo leyó poemas sociales incluidos en una publicación a modo de hoja, que distribuyó en los trenes subterráneos de la ciudad, y que con melancolía tomaba su impotencia práxica, que no escritural, para enfrentar o hablar de México de otros modos, o hacer México de otros modos, cosa que también fue expresada al final de la charla en una pregunta sobre la necesidad de la poesía social actualmente.

Por su parte Estephani Granda Lamadrid leyó poemas de sus libros “Silencios de agua” y “Casa de navajas”, con su característica amargura adulzada, y su lirismo rico en emociones. Compartió su poemas con hondura y fueron bien recibidos por el público. También se dio la oportunidad de estrenar en público un par de textos inéditos, de los cuales el segundo fue el más aplaudido, así como otro incluido en Los Bastardos de la Uva, llamado Sexta para Karla, que generó algunas suspicacias en el público.

Para el cierre los poetas externaron su punto de vista sobre la poesía social y su alcance de transformar el mundo, ante lo cual manifestaron que un poema puede cambiar el mundo cuando logra tocar a un lector que a partir de ahí tendrá que reconfigurar su percepción de lo que le rodea.

Posted 2 weeks ago by 
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