“Atavío y puñal”, de Mª Ángeles Pérez López. Por Agustín Calvo Galán.

Extraído de: http://www.revistadeletras.net/atavio-y-punal-de-ma-angeles-perez-lopez/

Atavío y puñal. Mª Ángeles Pérez López
Olifante (Tarazona, Zaragoza, 2012)

La poeta vallisoletana Mª Ángeles Pérez López, tras reunir toda su poesía publicada en Catorce vidas (Poesía 1995-2009), nos presenta Atavío y puñal, un libro en el que la mujer es la protagonista. No, no nos encontramos ante una poesía de género (femenino, se entiende) sino ante una poesía que hace a la mujer agente creador y también materia de creación. El espíritu creativo de muchos artistas plásticos recorren estos versos, pero especialmente el esfuerzo de algunas pintoras: el esfuerzo de la mujer por crear y por ser sujeto artístico -más que objeto- acuñando no una sensibilidad genérica diferente, sino cada una su sensibilidad, individualizada e irreductible. Así, uno piensa rápidamente en la mexicana Frida Kahlo (extremo de artista en el que ella misma es sujeto y objeto de su pintura), pero en tantísimas otras, desde la renacentista Sofonisba hasta la alemana Gabriele Münter o la portuguesa Maria Helena Vieira da Silva, por no entrar en la pintura actual; más allá de ser creadoras –sine qua non– de vida, las mujeres son creadoras de arte:

La mujer pinta sus pies de verde y se sube a ellos.

Dice el primer verso de este excelente libro que va creciendo en la tensión de la identidad propia frente a la identidad común o genérica; también en la densidad de lo complejo y en la corporeidad del ser, que alberga la capacidad de crearse y destruirse, tal y como un útero puede contener tanto un feto como un tumor:

(…)

del útero manchado de pobreza

que alberga, como un cuerpo en otro cuerpo,

la condición fibrosa del tumor.

Así, la poeta busca en la creación artística el rito natural de la existencia. La conexión entre artes, especialmente poesía y puntura, por tantos deseada y tan difícil de conseguir, tiene en los versos de Mª Ángeles Pérez López una línea trazada, colores, manchas, objetos y bodegones, que hacen del idioma un cuerpo pictórico de primer orden. Además, los recursos sintácticos usados refuerzan sensaciones sonoras y visuales, así como la sensualidad, la excitación de los sentidos, y la inteligencia y maestría para capturarlo todo en unos versos.

Atavío y puñal se construye en poemas escritos con la solidez de un lenguaje depurado, nada informalista, concreto, claro, figurativo y despojado de todo aditamento dulcificador, en el que las paradojas y las contraposiciones constantes son el alma de una naturaleza en la que nada se substituye: todo se acumula.

(…)

estría que es amor y es destrozo.

Y la pintura es, al fin, también naturaleza femenina, asunción universal, impresión del cuerpo femenino equiparándose al cuerpo planetario de fenomenologías extraordinarias:

Las palabras que masca la mujer

son lodo desplazándose en la boca

como un tsunami sucio y no lejano.

De esta manera, lenguaje y naturaleza forman un único conjunto que la mujer conoce en carne propia, y que la poeta convierte en una savia literaria de extraordinaria plasticidad.

Agustín Calvo Galán
http://proyectodesvelos.blogspot.com.es

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