Vinculación de dos mundos. Nuevos caminos editoriales.

“Libros que se salven del fuego” por Laura Redondo. #ultramarinosincendio

Hace poco más de un año, Laura Redondo nos realizo una entrevista para un trabajo de la Universidad de Sevilla, el resultado se los presentamos a continuación, es curioso que llegue en el momento en el que nuestra sede ha ardido y nuestros libros se han salvado de las llamas, tal y como el título de este buen artículo: Libros que se salven del fuego.

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Libros que se salven del fuego

Literatura y arte en una sola pieza

Laura Redondo García

 

En poco más de un año, Ultramarina Editorial Cartonera & Digital se ha abierto paso en el proceloso mundo de la edición. La editorial sevillana propone una nueva manera de hacer libros conjugando la artesanía con las nuevas tecnologías.

En el artesano Pasaje Mallol de Sevilla se encuentra el taller y principal centro de operaciones de la Editorial Ultramarina Cartonera & Digital. Allí están a primera hora de la tarde Iván Vergara, editor y autor, y Abel Guerola, coordinador de comunicación. Ellos son dos de los integrantes de esta novedosa editorial que vende mucho más que libros; de allí salen, en un mismo ejemplar, literatura de calidad y una obra de arte. Las cubiertas de estos libros están elaboradas con cartón reciclado que ellos mismos recolectan y cada una de ellas está ilustrada a mano, por lo que aquí no hay dos libros iguales. No sólo eso, Ultramarina, además de vender libros físicos, ofrece la opción de descargarse sus textos completamente gratis a través de su web. Pero aún hay más, porque esta editorial presenta otra alternativa, mezcla de las dos anteriores: los libros digitales personalizados. El contenido digital de estos libros es de pago, pero a cambio un ilustrador hace una postal pintada a mano en cartón, que el lector recibe a través de la web y también en formato físico, “para satisfacer nuestra necesidad de palpar las cosas”, explica Iván. “A la gente le gusta la certeza, la sensación de que sus cosas existen”.

Mientras habla de la editorial, Iván va preparando cartones que pronto estarán envolviendo un poemario: “Esa es nuestra apuesta. Ahora mismo a un autor se le paga entre un cinco y un diez por ciento y a veces se pide hasta un quince por ciento por un libro digital. Pero nosotros no le vemos el sentido a cobrar por un libro digital sin más, que es un copiar y pegar, porque cuando trabajas en una editorial, aunque sea a nivel modesto, lo que sale caro del libro es la parte física, el material”.

Editorial Ultramarina Cartonera & Digital está conformada por cinco personas: Iván y Abel, Daniel Vergara, webmaster y responsable de la maquetación y el diseño, José Manuel Camacho, corrector de textos y Sandra Carvajal, coordinadora de stands y del montaje de los libros. “Ahora mismo somos una editorial pequeña, en vías de crecer, así que hay que dividirse el trabajo”, comenta Iván. “Estamos en la fase de invertir y de viajar para dar a conocer lo que hacemos. Hemos estado en Madrid, Valencia, Granada y Huelva”. Y Abel añade: “Queremos que nos conozcan. Ahora nos toca la Feria del Libro de Sevilla”.

Ultramarina nació a principios de 2010, aunque Iván, su impulsor, venía dándole vueltas desde hacía tiempo, buscando una filosofía distinta que le diera un soplo de aire fresco al mundo editorial. El resultado de esta búsqueda es que en Ultramarina los autores nunca dejan de ser los dueños de su obra, la editorial tiene los derechos de las publicaciones que realiza, pero no del contenido de los libros.

Hubo varias experiencias clave en este proceso, como conocer a la editorial argentina Eloísa cartonera y también el encuentro internacional de editores independientes Edita 2010. Aunque una de las cuestiones más importantes en el surgimiento de Ultramarina fue el intento de dar respuesta a los trabajos que la Plataforma de Artistas Chilango Andaluces (PLACA), de la que Iván forma parte, viene desarrollando desde hace cinco años. El propósito de esta plataforma es crear una experiencia poética que vincula a distintos poetas, artistas y colectivos de España y México, país natal de Iván: “Queríamos tomar el control de nuestras publicaciones, antes trabajamos con dos editoriales y la experiencia no fue del todo bien. Necesitábamos un modelo editorial innovador”.ultramarina 3

Gracias a su participación en el grupo musical Mañana, Iván comprendió que había similitudes entre el negocio de la música y el editorial, después de eso, asegura Iván, fue sencillo pensar en un medio editorial nuevo: “Nuestro modelo es una editorial expandida porque nos involucramos en otras artes: la visual y la sonora. Nosotros tenemos mucho interés en difundir poesía, en crear nuevos lectores de este género, que es minoritario, incluso ofrecemos contenidos gratuitos. Pero conseguimos funcionar como negocio, generando ingresos”. Y así debe de ser, puesto que acaba de salir a la venta la segunda tirada de los cuatro títulos editados por Ultramarina y hay dos títulos más en marcha. “Hemos dado trabajo a cuatro poetas y artistas, aunque seamos pequeños pagamos a todos los participantes en el proceso, eso es porque funciona este modelo”, explica mientras realiza dobleces estratégicas en los cartones, “nos faltan cosas como tirar un superventas o mil ejemplares, eso es un reto: demostrar que este modelo es viable y genera trabajo y dinero, lo justo, no tenemos afán de lucrarnos”.

Iván define los principios de su editorial como una nueva manera de trabajar y de crear: “Se trata de un modelo acorde a nuestra contemporaneidad. Además de procurar un acceso gratuito, queremos sobre todo ofrecer creaciones únicas, libros que no sean clónicos. La Revolución Industrial propuso que lo bueno son las producciones en serie, pero en este siglo recobra importancia lo humano: el artista, el autor. Nuestra intención es hacer libros que se salven del fuego”.

Mientras hace recuento de las tareas pendientes, Abel asegura que reciben textos de todas partes, también los ilustradores les hacen llegar sus propuestas cada día. “A veces te llevas gratas sorpresas con lo que te encuentras”, comenta. “Hay escritores que se ve que están quemados de las grandes editoriales y buscan otra cosa. Son círculos difíciles. Pero cuando uno escribe tiene pretensiones de publicar, qué menos. Y parece que cada vez hay más gente desengañada de las grandes editoriales, alguien nos ha llegado a decir que había perdido la esperanza, hasta que conoció nuestra editorial”.

Iván y José Manuel se encargan de seleccionar y revisar textos. “A José Manuel no le da miedo decir que no a algo”, expone Abel, “vivimos en una cultura de postmodernidad en la que nos da miedo decir que no, todo nos parece que tiene su punto. Si todo te parece bien es porque nada te gusta, en cambio la gente que no tiene miedo a decir que algo no le gusta es capaz también de venerar algo”.

Abel asegura que el propósito de Ultramarina es abiertamente humanista: “Queremos un vínculo de amistad, que el autor ponga de su parte en las presentaciones, en su trabajo. Es fácil publicar a amigos, a gente del círculo, somos los primeros que publicamos autores locales y contamos con ellos en las presentaciones donde se van a dar a conocer. Pero eso no quiere decir que dejemos de priorizar la calidad. Nuestras publicaciones son poemarios trabajados, cerrados, son obras adultas, porque la poesía tiende a ser juvenil. Tienen que ser obras trabajadas y sólidas, no valdría de nada un envoltorio precioso si el contenido no es bueno. Hay que ser crítico, no todos los días se encuentra uno con un buen escritor y hay que ser conscientes de ello”.

Explica Abel que reciben muchos trabajos de sus conocidos, “pero no vamos a trabajar solamente con amigos”. En Ultramarina, además de recibir obras de distintos autores, también se mueven a la hora de escoger nuevas obras que publicar: “Una vía es seleccionar las propuestas más interesante que nos llegan, pero otra es hablar con gente que nos interesa. Si alguien nos gusta, ¿por qué no intentar publicarlo? Nosotros buscamos de manera proactiva, porque seguimos la trayectoria de muchos autores que nos interesan”.

Es el caso de una de sus próximas novedades. Se trata del escritor mexicano Juan Villoro, un autor de referencia en su país. Villoro ha escrito cuatro novelas, además de libros de cuentos, de crónicas… Ha recibido distintos premios, entre ellos el Premio Internacional de Periodismo Rey de España 2010 o el Premio Antonin Artaud 2008. Ultramarina publicará su nuevo trabajo, Forward Kioto, de manera exclusiva en España. En México esta publicación también se hizo por parte de una editorial cartonera: La Ratona Cartonera, de Cuernavaca, lo que  pone de manifiesto que, efectivamente, algunos autores, no sólo los noveles, buscan otra manera de publicar.

Ultramarina está preparando también una edición bilingüe del clásico vampírico Carmilla de Joseph Sheridan Le Fanu. Iván argumenta que en la editorial buscan trabajar con obras libres de derechos “y que peguen con nuestra estética visual”.

Otra novedad es una obra inédita y bilingüe que Ultramarina ha recibido del poeta catalán Agustín Calvo Galán, un creador de referencia en el panorama poético actual, conocido sobre todo por sus poemas visuales.

Una pequeña torre de nuevas cubiertas reposa en la mesa de trabajo de Iván, todas diferentes. Cada ilustrador hace una tirada de cien portadas. Cuando esa tirada está a punto de agotarse, se selecciona otro ilustrador. “Sevilla es puntera en este aspecto”, argumenta Abel, “de la facultad de Bellas Artes sale gente muy preparada y que está deseando darse a conocer”. Ultramarina apuesta tanto por sus autores como por los ilustradores, encargados de conferir su estilo propio a los libros. “Les damos libertad creativa”, asegura Abel, “aquí tienen manga ancha para trabajar y la verdad es que hasta ahora se han ido contentos”.

En Ultramarina no les gusta imponerse en las decisiones sobre los libros, son, más bien, el resultado de intereses comunes: “Por ejemplo, a Rocío Hernández le había gustado el ilustrador que participó en la Antología del Chilango Andaluz, Félix López de Silva, que trabaja con aerógrafo. Así que pidió que su segunda tirada la hiciera él y ¿por qué no?”, cuenta Abel. E Iván añade: “Queremos tener contentos a nuestros artistas, somos democráticos”.

Para los componentes de Ultramarina es importante la predisposición de los artistas, en palabras de Abel: “Aparte de la calidad artística necesitamos un trato cercano, cierta disponibilidad”. También en este aspecto de su trabajo están al quite, además de acercarse a los autores que les gustan, no pierden de vista exposiciones en las que pueden encontrar buenos artistas. Así descubrieron a Concha Jiménez, que  trabajará en la edición de Carmilla, y a la que conocieron a través de una exposición realizada en el bar Las Sirenas. Y a Cristina Franco, que les envió su portafolio poco antes de celebrar una presentación a la que Abel asistió: “nos gustaron sus ilustraciones, ganaban viéndolas en la realidad, es una artista muy interesante. Se ha encargado de la segunda tirada de la Antología del Chilango”.

Abel asegura recibir no pocas propuestas de artistas: “Son bastantes los ilustradores que nos enseñan lo que hacen y a veces descubres trabajos de nivel. Cuando veo los currículos de los ilustradores novatos, me da la impresión de que  hay un trabajo mayor que en el caso de los poetas más jóvenes, más noveles. Pueden ser de un estilo más o menos ingenuo, pero se nota que hay un trabajo más desarrollado que en el caso de los escritores, donde se puede dar más mediocridad y suele haber gente más inexperta”, explica. “Claro”, opina Iván, “la poesía es un fenómeno juvenil pero hay que tomársela con trabajo y seriedad, nunca con prisa por cumplir algún plazo. Requiere trabajo”. Y Abel recuerda las palabras de Luis Cernuda “cuando decía que  hay ciclos vitales y hay que aprovechar esas rachas, trabajarlas. Porque es verdad que la poesía depende de momentos, es el género de la inspiración y a veces hay que dejar la mente en barbecho y dedicarse un tiempo sólo a leer, porque tiene sus ciclos y depende de la época. Pero pasa un poco como en el flamenco, hace falta duende, sí, pero también esfuerzo”.

En opinión de Iván, la poesía es un género estancado que no ha tenido facilidad para asimilar otros discursos, como ha sucedido en cambio con el cine y la literatura o las fotonovelas o novelas gráficas. “En el caso de uno de nuestros poemarios, Harmon Avenue”, añade Abel, “se utiliza un referente muy común de la cultura pop cinematográfica, en ilustraciones y música, como es la historia de una chica que se va a Las Vegas dispuesta a triunfar y acaba convirtiéndose en bailarina de striptease sin futuro. Este poemario es original porque Isaac Páez coge una historia que en otros discursos está manida y lo convierte en un discurso poético novedoso, incluso incorpora citas de Sergio Leone”.

ultramarina 1En Ultramarina creen en el potencial de enriquecer unos discursos con otros. Así, en las presentaciones de sus libros les gusta jugar con la multiplicidad de los textos, proyectando imágenes de las ilustraciones de las portadas y jugando con la música de fondo. “Para sus presentaciones, Daniel Macías llama a un amigo que toca el sitar”, afirma Abel. Y asegura que en Ultramarina están muy imbuidos de otras artes y experiencias: “No hay que ensimismarse en un género. La poesía puede complementarse con otras disciplinas, es algo enriquecedor. De hecho, la famosa “novela postmoderna” es muy de meter citas. Un claro ejemplo es la ambiciosa 2666 de Roberto Bolaño, donde se dan referencias de todo tipo y bien cuadradas, es una obra irregular pero es una obra total, una novela desmesurada”.

Iván abandona momentáneamente los cartones de la mesa para atender unas llamadas. Mientras, Abel habla de los planes de futuro: “la idea es apostar por este modelo, si llega un momento en que vemos que no da más de sí o no funciona, pues ya veríamos. Pero tenemos mucha ilusión. De momento, participar en la Feria del Libro de Sevilla con la editorial En Huida, e invertir energía en estos meses que vienen. También estaremos en Mucho Más que Market, la feria de diseño alternativa que se celebra aquí, en Sevilla”. “Queremos hacer algo bien hecho, trabajamos sin prisa”, añade Iván, de vuelta a su labor.

Este verano, Ultramarina comenzará oficialmente con un nuevo proyecto: Cartoneros en el mundo. Se trata de un planteamiento audiovisual, realizarán en tres semanas un programa piloto en el que viajarán a una ciudad acompañados de un autor y aprovecharán las dos primeras semanas para recopilar cartones, buscar creadores y hacer una tirada de libros allí y la última semana, para realizar las presentaciones de la publicación. “Lo que pretendemos es demostrar hasta qué punto es factible este modelo editorial e intentar vender el programa a quien le pueda interesar. Estaremos en Barcelona en agosto con Agustín Calvo Galán. Sabemos que serán muchas gestiones, mucho trabajo antes, durante y después, así que contamos con que hay que ser multitarea. Hemos escogido Barcelona para empezar porque es una ciudad muy abierta, es un lugar donde se puede apostar por que esta idea cuaje”, explica Iván. “También queremos llevar a Milán este mismo proyecto con La Gru, un colectivo de poetas de allí”, añade.

En Ultramarina tienen muy en cuenta la humanidad de sus colaboradores y la humanización de su trabajo en cada paso que dan: “En la Feria del Libro de Sevilla estaremos con Ediciones En Huida, ya hemos hecho cosas en común con ellos, por la filosofía que compartimos: recordamos a los parias y a los desheredados”, bromea Abel. También tienen un estrecho trato con la librería Un gato en bicicleta, uno de los espacios donde se pueden adquirir los libros cartoneros de Ultramarina, se trata de “una relación de colaboración, de ayuda mutua, también por esos libros que no encuentras en los “McDonald’s” de la literatura, aquí hay buena literatura, hay ensayo, rarezas, libros de diseño y cosas que no encuentras en otras partes”.

Tanto Iván como Abel demuestran la satisfacción que les produce la filosofía de trabajo de Ultramarina: “Se supone que un trabajo es algo que no te tiene que gustar, pero ¿por qué no?”, explica Abel, “a veces las responsabilidades nos pueden. Uno va a trabajar como si le llevaran al cadalso, pero también se puede disfrutar. A nosotros es algo que nos llena y si encima te da de comer… Pero es la percepción que hay a menudo, no es compatible el disfrute con el trabajo. Hay que saber cómo conjugar estos elementos: trabajo, ocio y demás, mientras uno es joven, porque con el tiempo se van las ganas de emprender. Nos ha tocado vivir en una situación de estrés social y emocional, los jóvenes de hoy cargamos con unos niveles de incertidumbre que personalmente no sé hasta qué punto son soportables”, aclara Abel.

Cae la tarde. Iván deja, por hoy, su tarea artesanal y Abel tiene correos que contestar. En la mesa de trabajo del taller se quedan, expectantes, los cartones que mañana serán cubiertas y las nuevas cubiertas, recién pintadas, que pronto serán libros. Libros que bien podrían salvarse del fuego.

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